La Carta de Magdalena no es un producto.
Es un umbral.
Al adquirirla accedés, dentro de esta misma web, a un texto vivo que no se lee como se lee un artículo. Se recibe. Se atraviesa. Se habita.
Esta obra reúne:
La voz de María Magdalena en primera persona
Un relato simbólico sobre su memoria y su arquetipo
Una lectura profunda sobre la herida de la espiritualidad disociada
Un ritual de encarnación
Un ejercicio íntimo
Un sello para llevar en el cuerpo y en la vida
No es un curso.
No es terapia.
No es autoayuda.
Es una experiencia breve y potente para personas que ya no buscan “creer en algo”, sino volver a habitarse.
Además, cada persona que la adquiere recibe en su hogar una esquela manuscrita por mí, con un mensaje canalizado especialmente para ella o él.
No es una tarjeta genérica.
Es una palabra viva, escrita a mano, que llega como recordatorio personal de aquello que ya habita en vos.
Esta propuesta es para vos si:
Sentís que tu espiritualidad ya no entra en moldes
Intuís que lo sagrado no está “arriba”, sino en tu forma de estar en el mundo
Estás cansada o cansado de buscar afuera lo que sabés que vive adentro
Querés un gesto íntimo, simbólico, real
No buscás cambiarte, sino volver
La Carta de Magdalena no promete transformación.
Invita a presencia.
No te lleva a otro lugar.
Te devuelve a vos.
Y si al leerla sentís que algo se abre,
si percibís que esta voz no es solo bella sino verdadera,
entonces tal vez estés lista o listo para algo más que una lectura.
Habitarte es el espacio donde esa memoria deja de ser palabra y se vuelve forma de vivir.
Porque la vida no se ordena cuando entendés más.
Se ordena cuando lo divino se encarna.